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Las patologías oftalmológicas son
mucho más diversas que una simple conjuntivitis y, a menudo, varían
dependiendo de la raza del perro.
Ver
a un San Bernardo con ojos caídos y enrojecidos es quizás una escena
frecuente, aunque no por eso normal. Si bien algunas razas son más propensas
a sufrir patologías a la vista, otro asunto es cruzar los brazos y asumir
que no hay nada que hacer ante una falla hereditaria.
Tampoco es
cosa de aplicar el primer colirio que esté a mano. Las patologías
oftalmológicas de los canes son más variadas de lo que se cree (pueden dañar
tanto el globo ocular como los anexos del ojo) y, por ende, el dueño
difícilmente sabrá estimar si lo apropiado serán gotas, antibióticos,
cirugía o resignarse a un problema irreversible.
Entre las
enfermedades más recurrentes pueden mencionarse las de origen hereditario,
autoinmune e infeccioso.
En el
primer grupo destacan las malformaciones de párpados como ectropion (párpado
hacia fuera) o entropion (hacia adentro). El primero se diagnostica más a
menudo en las razas San Bernardo, Cocker Spaniel, Mastín Napolitano,
mientras que el entropion en los Rotweiler, Sharpei y Chow chow.
Una
malformación de párpado debe tratarse con cirugía, explica el médico
veterinario y director de la Clínica Veterinaria San Paolo, doctor Hernán De
Pol. Y es que "este problema puede generar un ojo seco y eso, a su vez,
provocar una úlcera, la cual si se profundiza mucho puede favorecer la
aparición de una cicatriz en la córnea que impediría la visión".
Otro mal
hereditario es la hipolacrimia, es decir, falta o disminución de la
producción acuosa de la lágrima, que suele afectar a los Cocker, así como la
implacable catarata (típica del Poodle y pacientes diabéticos).
Esta
opacidad del cristalino se está viendo con recurrencia por la mayor
sobrevida de los animales y no hay un tratamiento efectivo con medicamentos
(sólo la cirugía). "El tiempo que demora en evolucionar hacia la ceguera es
variable y no se puede retardar el proceso, ni con vitaminas ni homeopatía".
Limpiar los
ojos
El glaucoma
o aumento de la presión interna del ojo también lleva a ceguera si no se
detecta a tiempo (a veces en días). Al menos puede intentarse un tratamiento
farmacológico, pero como arroja pocos síntomas suele confundirse con
conjuntivitis y no se actúa con acierto.
Entre las
patologías autoinmunes, la más habitual es la queratoconjuntivitis
superficial crónica, trastorno de pigmentación en las córneas que ataca a
pastores alemanes. Tiene tratamiento, no cura definitiva.
De las
patologías infecciosas lo usual son las úlceras causadas por virus,
bacterias u hongos. "La lágrima tiene una gran capacidad bactericida, pero
si ésta no perdura porque el párpado es incapaz de mojar el ojo en forma
constante, se pueden producir úlceras. Razas de ojos prominentes como
pequinés o shi-tzu sufren más de esto".
Considerando la amplia gama de males y la casi nula posibilidad de prevenir
las de origen hereditario o autoinmune, lo mejor es consultar ante señales
de alerta: secreción diferente a la normal (gris o amarilla), ojos
enrojecidos (puede ser signo de glaucoma), apatía (señal de dolor),
fotofobia, pestañeo frecuente (a veces las pestañas crecen hacia adentro y
causan otras enfermedades).
Para
detectar anormalidades hay que examinar los ojos del can limpiándolos a
diario: con algodón seco si la secreción es húmeda y untado en agua hervida
fría si es seca (una mota para cada ojo). Cuidado con las compresas de té y
el shampoo, pues son astringentes.
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